El británico Leon Edwards (nacido en Jamaica) conectó una impactante patada a falta de un minuto y ganó una pelea que parecía perdida ante el nigeriano Kamaru Usman, quien no sólo perdió el título wélter, sino también un invicto de nueve años y la posibilidad de alcanzar un récord de la leyenda Anderson Silva.

Usman, que había hecho cinco defensas exitosas del cinturón, se recuperó de una caída en el primer round, dominó después la pelea y en el último asalto parecía tener controlado a su rival rumbo a la definición.

Pero a falta de un minuto, el árbitro los separó del clinch para advertirlos por falta de acción. Cuando se abrieron, Edwards fintó con un golpe de izquierda y al momento que el campeón cabeceó, le aplicó una patada en seco entre el cuello y el rostro que durmió, literalmente, a Usman.

Así, este segundo episodio entre ambos luchadores -el nigeriano se había quedado con el triunfo en 2015- provocó un cambio de época: no sólo porque Usman no pudo alcanzar el récord de 16 victorias seguidas de Anderson Silva, sino porque también perdió un invicto de 9 años.

Edwards, el nuevo monarca, estiró a 10 sus triunfos consecutivos e incluso se animó a hablar de un tercer episodio con el nigeriano: "Sabía que lo más probable es que tendremos una revancha en el futuro. Ya sea a continuación o más adelante, vamos a tener una revancha. Ha sido un campeón durante mucho tiempo, han estado diciendo que es el mejor libra por libra durante toda la semana... Él lo creía. Como dije en el octágono, el cinturón no pertenece a nadie”.